Por qué se acumulan los retrasos
En un taller bajo pedido, un solo imprevisto — una urgencia, una avería, un material que no llega — desplaza en cascada al resto de pedidos. Si la reacción es lenta (reorganizar Excel a mano) o el plan ignora la capacidad real, las entregas tardías se acumulan sin que nadie lo vea venir.
Qué mueve la aguja
- Priorizar por retraso ponderado: no todos los pedidos pesan igual; el plan debe proteger primero los que más cuestan si llegan tarde.
- Capacidad finita: un plan que respeta la capacidad real no genera falsas promesas de fecha.
- Replanificar rápido: absorber la incidencia el mismo día evita el efecto cascada.
- Ver el riesgo a tiempo: saber hoy qué pedidos peligran permite actuar (horas extra, subcontratar, negociar fecha).
Mídelo, no lo supongas
Antes de optimizar, guarda tu planificación actual como línea base y compara: porcentaje de pedidos fuera de fecha, retraso total y ponderado, horas de preparación, horas extra y tiempo dedicado a planificar. Una solución solo se justifica si supera de forma consistente a reglas simples como «primero la fecha más próxima».
Preguntas frecuentes
¿En cuánto se pueden reducir?
Depende de tu punto de partida. Por eso se mide contra una línea base con tus propios datos: el valor tiene que ser demostrable, no prometido.
¿Sirve si ya priorizo por fecha de entrega?
Priorizar por fecha (EDD) es un buen punto de partida, pero no tiene en cuenta capacidad, cambios de preparación ni el coste de cada retraso. Ahí es donde se gana.