Copiloto, no autopiloto
Intentar sustituir por completo al planificador desde el día uno dispara el alcance y las excepciones. Un copiloto genera una propuesta y el planificador la ajusta: bloquea operaciones que no deben moverse, cambia prioridades, añade una urgencia, simula una avería, compara dos escenarios y aprueba el plan antes de enviarlo a planta.
Por qué reduce el riesgo de implantación
El copiloto captura el conocimiento que todavía no está en el ERP (esa regla que solo tiene el jefe de taller en la cabeza) y mantiene a la persona en el control. La autonomía puede llegar después, cuando la confianza y los datos lo permitan.
Qué hace y qué no
- Sí: propone secuencia y asignación de máquinas, muestra pedidos en riesgo y el coste de cada alternativa.
- Sí: replanifica ante urgencias, averías, falta de material o retrasos.
- No: no reemplaza el ERP ni controla los PLC.
- No: no toma decisiones sin tu aprobación.
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia de un APS clásico?
Un APS busca automatizar toda la planificación y suele ser caro y largo de implantar. El copiloto se centra en el problema real del taller — capacidad finita y replanificación — con la persona en el centro.
¿La ventaja está en el algoritmo?
Solo en parte. El motor (por ejemplo con OR-Tools) es potente, pero el trabajo real está en convertir datos imperfectos del ERP en un modelo usable y en integrar las reglas de cada fábrica.